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7 Mar 2012

Córdoba: acompañantes deberán demostrar la culpa del conductor  


El Tribunal Superior de Justicia modificó la doctrina de 2000 respecto a qué ocurre cuando por cortesía alguien transporta a otro y este sufre un daño en un siniestro vial.

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba determinó que si un pasajero que es trasladado por cortesía por el conductor de un vehículo sufre algún tipo de problema durante un siniestro de tránsito debe probar la culpa del conductor para obtener una indemnización.

Así lo estableció el máximo tribunal de Córdoba al modificar la doctrina que venía considerando desde el año 2000. Según la normativa, "el afectado podía prevalecerse de la presunción de responsabilidad instituida contra el dueño o guardián del automóvil (artículo 1.113 del Código Civil), que sólo podía eximirse de responsabilidad acreditando la culpa del pasajero u otra causa exterior al vehículo, que rompiera el nexo de causalidad".

Con la modificación de la normativa, ahora "si una persona, por cortesía, es transportada por el conductor de un vehículo y este último sufre un accidente de tránsito en el que resulta damnificado el pasajero, este deberá probar la culpa del conductor para tener derecho a obtener una indemnización por aplicación del artículo 1.109 del Código Civil".

La decisión fue tomada por mayoría por la Sala Civil y Comercial del TSJ al rechazar el recurso de casación planteado por el damnificado en un siniestro contra la sentencia dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de 5ª Nominación. Esta cámara había fijado que, por tratarse de un caso de transporte benévolo, el afectado debía probar la culpa del conductor para poder ser indemnizado por este.

El recurrente esgrimió que esta tesis contravenía la establecida por el propio TSJ en la causa “Aguilera, Silvia del Valle c/Jorgelina Zulma Belén y/o titular dominial del vehículo - demanda ordinaria – daños y perjuicios – recurso de casación”, del 15 de agosto de 2000, lo que obligaba a que el alto cuerpo determinara y unificara cuál es la interpretación más adecuada.

Argumentos

En la sentencia, el vocal Carlos García Allocco argumentó que, “no existiendo contrato de transporte, si el pasajero invitado sufre un daño ocasionado durante el viaje, no puede pretender un resarcimiento fundado en la obligación objetiva de seguridad que existe tácitamente en aquel contrato (artículo 184, Código de Comercio)”.

“Quien sufrió el daño como consecuencia de una mala maniobra del conductor, no se hallaba fuera del vehículo, sino que era desplazado dentro de éste. No puede invocar el vicio o riesgo de la cosa, pues este factor sólo funciona en relación con las personas o cosas externas que resultaran dañadas por el hecho autónomo de aquella (en alusión al vehículo)", agregó García Allocco.

El magistrado dijo que la acción solidaria y el altruismo (del conductor) en sí mismos “no pueden de ningún modo -no mediando culpa- aparecer como fuente generadora de responsabilidad en favor de quien están dirigidos, porque ello atenta no sólo en contra de todo principio ético y moral, en los que debe basarse la legislación, sino que también se encuentra reñido con el valor justicia”.

“En definitiva, estimo que la responsabilidad del transporte benévolo es de naturaleza subjetiva con fundamento en el artículo 1.109 del Código Civil, por lo que el damnificado debe probar la actuación culposa del transportador en la producción del accidente”, añadió.

En el mismo sentido, el vocal Armando Segundo Andruet precisó que en el transporte benévolo, si bien media un acuerdo para concretar el viaje, no se trata de un contrato en los términos del artículo 1137 del Código Civil.

Andruet señaló además que “la víctima, para obtener la reparación del perjuicio sufrido, debe probar que el accidente en el transporte tuvo lugar por culpa o negligencia del transportador. No siendo contratante, ni considerándose el daño producido por el hecho de las cosas, no hay causa para presumir su culpa (del conductor) (...)”.

Discrepancia 

En disidencia, el vocal Domingo Sesin votó porque se mantuviera el criterio vigente desde 2000, según el cual “los daños sufridos por una persona en el curso de un transporte benévolo encuadrarían en la hipótesis legal de responsabilidad” prevista por el artículo 1.113 del Código Civil.

Fuente: La Voz



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