Noticias - Seguridad Vial

2 Ene 2012

Perú: El 30% de los conductores que cometieron un atropello se fugó  


La muerte llegó sobre ruedas. En unos 118 casos registrados durante el 2011, las víctimas fueron abandonadas.

Hasta el 25 de diciembre, la policía de tránsito registró 544 siniestros fatales en Lima Metropolitana, de los cuales 394 fueron atropellos. De ese grupo, el 30% de los que iban al volante (118) abandonó al atropellado. El 2010, estos casos llegaron al 24,5% en similar período. Sin duda, una preocupante situación si se considera que –de recibir atención inmediata– otro hubiese sido el desenlace para las víctimas.

Para el abogado Alejandro Silva, responsable de la Defensoría Municipal para Víctimas de Accidentes de Tránsito, hay una suerte de conciencia de impunidad en los conductores. “Los infractores saben que las penas son leves y que existe una enorme ineficiencia y corrupción en las entidades policiales, fiscales y judiciales”.

Esa impunidad –según Jaime Vales, procurador del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC)– se debe a que los magistrados del Ministerio Público y del Poder Judicial tienden a considerar esos casos como un homicidio culposo –aquel en que no existe intención de causar la muerte–, sin valorar adecuadamente las condiciones en que suceden los hechos.

VISOS DE IMPUNIDAD
Según el Código Penal, el homicidio culposo se castiga con una pena no mayor a dos años. La sanción aumenta a un rango de cuatro a ocho años si hay agravantes: cuando se maneja en estado de ebriedad o bajo los efectos de drogas, o si se violan las normas de tránsito. La fuga también entraría en este grupo, además de configurar un delito en sí mismo –la omisión de socorro a la víctima–, explica el penalista Luis Lamas Puccio.

El problema está en que en la mayoría de casos las sanciones son poco severas, insiste Vales.

El procurador señala que en muchos casos de atropello y fuga se podría plantear homicidio doloso. Su argumento es que la persona que conduce ebria o a gran velocidad sabe que puede causar muerte o lesiones graves, pero ello no le importa. “Entonces estamos frente a dolo eventual y no culposo ya que hay la intención de causar daño”, refiere. Para esos casos, la pena puede ser de hasta 20 años de cárcel.

Precisamente, esa fue la lógica de la denuncia penal contra Weimer Huamán, quien se pasó la luz roja y atropelló al fotógrafo Ivo Dutra. Huamán fue denunciado por homicidio doloso luego de que el caso cobró importancia mediática.

Lamentablemente, a diario mueren personas en similares circunstancias y la ley no cumple con su rol punitivo ni disuasivo. Claro ejemplo es el de los primos Barrueta Molina y Molina Rubio, que atropellaron a una trabajadora de limpieza en la vía expresa de la Av. Javier Prado.

Barrueta Molina –el conductor– fue denunciado por homicidio culposo y por el delito contra la función jurisdiccional en la modalidad de fuga de tránsito, y su primo únicamente por el segundo delito; pero fueron liberados al día siguiente de su detención.

“Como el delito implica más de cuatro años de pena privativa de libertad, el caso no ameritaba orden de comparecencia. Tenían que permanecer detenidos. Además, se dejó de lado el agravante de haber ido a excesiva velocidad”, sostiene Lamas Puccio.

UN PROBLEMA MORAL

Pero abandonar a la víctima no solo es cuestionable legalmente, también lo es en el aspecto moral. ¿Cómo es posible atropellar a alguien e irse tan campante? Para Silva, lo que pasa es que no existe respeto por el otro; hay una falta de sensibilidad.

“En una sociedad violenta como la nuestra, el conducir se convierte en un ejercicio de prepotencia que conlleva –por ejemplo– a no respetar las normas de tránsito”, sostiene.

Más allá de no tener los documentos en regla o sumar papeletas o entrar en pánico tras el accidente, que alguien deje tirado a la víctima sin prestarle ayuda “revela una pobre escala de valores y severos trastornos de personalidad”, afirma la psicóloga Janet Pintado, del Ministerio de Salud.

La respuesta empeora si quien maneja lo hace tras haber ingerido alcohol. “Independientemente del grado de intoxicación, los problemas de personalidad se exacerban con el alcohol”, agrega Milton Rojas, psicólogo de Cedro.

Llama la atención que, pese a campañas como El Amigo Elegido, aún exista un importante número de irresponsables que se sientan frente al volante tras haber ingerido alcohol. Así lo demuestran los resultados de los operativos de alcoholemia realizados desde inicios de enero al 28 de diciembre del 2011: 46.947 conductores fueron intervenidos en 797 operaciones. De ellos, 1.842 dieron positivo: potenciales homicidas.

EN PUNTOS

Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, de cada 100 víctimas de atropello registradas en el país, 47 corresponden a Lima.

De las vías rápidas de la capital, la Panamericana Sur es la zona de mayor incidencia de atropellos (37) durante el 2010.

En el 2011, la Procuraduría Pública del MTC fue notificada sobre 949 procesos contra conductores ebrios. Si a estos se le suman los del 2010 y 2009, año en que entró en vigencia el nuevo código de tránsito, los procesos en marcha suman 1.585.

No obstante, según la mencionada entidad, unos 250 conductores ebrios en la capital se libraron de toda responsabilidad pues los procesos en su contra prescribieron.

Fuente: El Comercio



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