Noticias - Seguridad Vial

2 Dic 2011

Se aprueba el "Alcolock" en España y en Francia  


El presidente francés, Nicolas Sarkozy y el PSOE español anunciaron, con algunas diferencias, la utilización de un alcoholímetro que impida arrancar el automóvil en caso de dar positivo.

En Francia, obligatorio

En un discurso dedicado a la prevención en la carretera, Sarkozy comunicó esta medida, sin precisar si afectará a los vehículos nuevos o a todos.  El dispositivo está siendo probado desde hace años, sin que hasta ahora sea obligatorio en Francia.

El anuncio del presidente se produce después de que diera a conocer que el número de fallecidos en las carreteras francesas superó los 4.000 entre el 1 de noviembre de 2010 y el 31 de octubre de 2011. 

Sarkozy aseguró, además, que se instalarán 400 radares suplementarios sin ser anunciada su presencia y sin que puedan ser detectados por dispositivo alguno. Finalmente, indicó que habrá una jornada de la seguridad vial para sensibilizar al público sobre este problema.


En España, voluntario

El PSOE había presentado una propuesta en la que pedía al Gobierno que avance hacia la instalación de los aparatos en los vehículos dedicados al transporte escolar.

Varios grupos plantearon la conveniencia de aplicar esta medida también a los vehículos dedicados al transporte público y a los conductores que son reincidentes en la infracción de conducir bajo los efectos del alcohol. Tras el debate, el PSOE y el PP llegaron a un acuerdo sobre un nuevo texto –que fue aprobado por el Pleno del Congreso con el apoyo de todos los grupos–, en el que se pide al Ejecutivo que empiece a adoptar las medidas necesarias para que sea obligatorio instalar el alcolock en el transporte público y en los coches de los reincidentes.

 

Ese aparato está conectado al arranque del vehículo. En el caso de que detecte que el conductor supera el nivel de alcohol permitido para conducir, o no sopla, impide que el coche se ponga en marcha.

Por su parte, Bartolomé Vargas, fiscal coordinador de Seguridad Vial, explicó ayer en una rueda de prensa que en el caso de los conductores reincidentes, la colocación del etilómetro debería tener carácter voluntario. Los interesados tendrían que optar entre la retirada del carné o la instalación del alcolock. Además, deberían seguir una serie de cursos de rehabilitación y reeducación, que podrían tener un coste de entre 1.200 y 2.000 euros.

Respecto al coste del etilómetro, aún no está claro quién debería sufragar la adquisición e instalación del aparato. Vargas también indicó que falta una estructura legal para la puesta en marcha de esta medida, pero que, en cualquier caso, debería hacerse sin tener que modificar el Código Penal.


Fuente: 20 Minutos / El Mundo



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